viernes, 16 de septiembre de 2011

Aparecen dos tumbas de inhumación del siglo IV d.C. en las obras de la Línea de Alta Velocidad Antequera-Granada

Dos tumbas fechadas en el siglo IV d.C. han aparecido junto a la carretera de Córdoba, en la proximidades del casco urbano de Antequera, y a pocos metros de donde se proyecta la construcción de la futura estación AVE de Antequera. Así lo confirma el Área de Patrimonio del Ayuntamiento de Antequera a través de su concejal responsable, Eugenia Acedo.
A valoración del arqueólogo municipal, Manuel Romero, "el hallazgo no ha sido ni mucho menos casual, puesto que en el propio PGOU aparece este yacimiento con el nº 212 y con el topónimo de ‘Camino del Cañuelo’". La cautela de protección que el servicio arqueológico del Ayuntamiento de Antequera asignó a este yacimiento es de " tipo 3", lo que se traduce en que cualquier operación que lleve aparejado movimiento de terrenos debe ser objeto de una actividad que el reglamento de Actividades Arqueológicas denomina como "control de movimiento de terrenos por parte de un técnico-arqueólogo". La superficie que se protege mediante esta figura es de unos 160.000 metros cuadrados. Este tipo de protección se aplica a determinados yacimientos donde se sospecha que pueden existir estructuras o depósitos arqueológicos, pero no se tiene la total seguridad. Durante el control o vigilancia de las obras el arqueólogo advirtió la presencia de estos enterramientos, que ya han sido objeto de una registro arqueológico completo.
Se trata de dos enterramientos realizados en sendas fosa excavadas en el terreno, revestidas de un bastidor de ladrillos y con cubierta de lajas de arenisca. Presenta saqueo antiguo y una cronología que oscila entre finales del siglo III d.C y el siglo IV d.C.

Las necrópolis romanas en tierras de Antequera son bien conocidas y han sido recientemente publicadas (2007) en la revista de arqueología de la Diputación de Málaga "Mainake", los autores de esta publicación son Luis Efrén Fernández y el arqueólogo municipal de Antequera, Manuel Romero. En este estudio se pone de relieve la localización de las necrópolis junto a las principales vías de comunicación en la antigüedad, y casi siempre relacionadas con la los habitantes de la grandes villas que se localizaban normalmente en las inmediaciones de vías de comunicación.
La cercanía a la villa romana de la Estación parece indicar que estos enterramientos formarían parte de la necrópolis de la villa, en concreto su tipología se corresponde con tumbas modestas, personal al servicio de la villa. Precisamente en otro sector, que está fuera del ámbito de las obras AVE, apareció en los años 60 el Ara funeraria (pequeño altar dedicados a los dioses funerarios) con el nombre de la difunta Licinia Logas y que hoy día se encuentra en una colección privada en Sevilla. Esta investigación, llevada a cabo durante la excavación de la villa en los años 90, nos aclaraba el nombre de uno los propietarios de la villa romana de la Estación: Licinia Logas, que murió joven, a los 35 años y de su marido Cayo Licinio Agrión, a quien su hijo (Cayo Licinio Agripino) le dedicó una estatua en una zona privilegiada de la villa. El epígrafe (inscripción) con esta dedicación se encuentra en el Museo de la Ciudad de Antequera.
Este personaje, además de ser uno de los ricos propietarios que tuvo la villa de la Estación en el siglo II d.C. , fue duovir (especie de regidor o alcalde del municipio, de mandato compartido , en lugar de uno eran dos , de ahí el cargo que se significa dos hombres duo viri) además era natural de Oscua, municipio prerromano y latino que se localiza en la actual Villanueva de la Concepción, el hecho de que un personaje procedente de otro municipio ocupara uno cargos más importantes de la vida municipal no es inusual, menos aún teniendo en cuenta la proximidad de las dos ciudades.

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